Interrupción voluntaria

El joven jardinero miraba con orgullo a un árbol crecer en su jardín
Satisfecho de su retoño, poseyendo todavía más terreno
Decidío plantar uno más.
Cuando por un extraordinario azar
Plantó sin saberlo, no solo una semilla
Sino tres entre ellas pegadas.

Esperó varios meses
Con ganas de ver brotar de tierra
Un compañero por su árbol actual.
Pero cual fue su sorpresa
Cuando vi aparecer, no solo uno
Sino tres brotes verdes, simultáneamente.

Sorprendido por ese fenómeno
Enfrentado a una situación nueva
Pedí un experto
Que rápidamente confirmó
Que los brotes venían de 3 granos
Y concluyó a un error de producción.

Era un problema
Porque los tres podían crecer anormalmente
Además serian nefastos por el árbol en cierne.
Propuso quitar un poquito de tierra
Para extraer uno o dos cepas.
Tal fui su análisis y en seguida se marchó.

El joven jardinero estaba en problemas
Los retoños eran sus niños.
La naturaleza que le gustaba tanto
Le planteaba un dilema
Guardar 3, quitar uno, no era tan evidente
Se confió a su entorno.

Cada uno tenía su propia idea
Cada uno andaba con su historia
Algunos le decían :
"Tienes el don de cultivar, deja la naturaleza trabajar, es tu deber"
Otros le decían que un buen árbol valía más que tres regulares
Bastaba con quitar uno y replantar otra vez.

 

El jardinero se quedaba perplejo
Frente a tantas respuestas distintas
Frente a argumentaciones contrarias
No sabía cual decisión tomar, la elección era corneliana
Los otros le ayudaban en nada
Desesperado, solitario, desbrozaba en su cabeza los pros y los contras.

El tiempo filaba y el jardinero no podía elegir.
El experto vuelvo otra vez
Y viendo que los 3 retoños se desarrollaban hasta ahora maravillosamente
Le intimó intervenir
Antes de no poder hacerlo
Pasaría de nuevo el día siguiente y extraería uno de ellos.

La noche de la elección fue terrible
El jardinero no consiguió dormir
Atormentado por voces
Que le soplaban una cosa y luego el contrario.
Al amanecer
Seguía preguntándose lo que querría hacer

El experto volví con sus herramientas
Sus tijeras, su arrancador de raíz
Listo para intervenir y arreglar el problema.
Miró sucesivamente los retoños y el jardinero
Y le pedí simplemente enseñarle
Cual iba a separar de la tierra.

El jardinero que hasta ahora se había quedado indeciso
Entendí en su más profundo que era incapaz
Elegir uno de los brotes sin sentirse culpable.
Ya imaginaba 4 arboles en su jardín
Y daría todo para que se desarrollen con serenidad
Se remitió a la naturaleza y despidió el experto.

De su experiencia, el jardinero aprendí una cosa
Es que una decisión no se tome de antemano, se vive.
Las certezas son rápidamente puestas en tela de juicio
Cuando nos enfrentamos directamente a una situación.
Al final, no hay mejor opción
Que la con cuyas consecuencias aceptamos de vivir.

 

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