La montaña, mi padre

Cuando nací , la montaña ya existía
Hacía años que estaba allí
Era alta , fuerte y bella
Cuando supe caminar , corrí hasta la cumbre
Desde la cima , la vista era impresionante .

Con los años , me doy cuenta que me cansé de escalarla
La miro desde abajo.
Una mañana , unos copos de nieve se depositaron en la roca más alta,
Transformándose poco a poco en una capa de nieve.
Le da un toque sabio , eterno, intocable.

Y yo, me acostumbro , la vista se convierte en algo normal
Porque siempre está, olvido aprovecharme de ella,
Forma parte del paisaje.
Y cuando miro por la ventana
Claro que veo la montaña, inamovible.

Pero un día, caen algunas rocas
Sin embargo la montaña no parece sacudida
Hasta que unas piedras lleguen a mis pies.
Enseguida tengo ganas de subir arriba
Y desde ahí respirar el aire fresco.

La subida me parece más fácil que antes
Llevo sobre mi espalda, los pedazos caídos.
Una vez a la cumbre, coloco las piedras en su sitio,
Cuando percibo abajo un niño pequeño
Que con una señal de la mano me pide permiso para subir

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